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¿TENGO UN PERRO O UN PERRHIJO?

Somos muchas las personas que amamos con locura a nuestros compañeros peludos de cuatro patas. Tanto es el amor que podemos sentir hacia ellos que bajo ningun concepto pueden considerarse cómo mascotas, sino que son considerados cómo una parte integra de la familia.

Perrhijo es una palabra que surge de la mezcla de perro + hijo, una forma cariñosa de indicar que nuestro pequeño no es un perro cualquiera, no es una mascota ni tampoco un saco de pelos. Es sencillamente cómo un hijo, por el que nos preocupamos cómo lo hariamos con cualquiera de nuestros hijos.

¿Cómo puedo saber si tengo un perrhijo?

Pues quizás no lo tengas muy claro, por eso, voy a listarte varias señales que indican que sí, tienes un perrhijo en vez de un perro:

 

  1. En vez de dueño, te consideras más como un padre o una madre. No nos confundamos, como dueño que suena muy mal, entendemos la persona que adopta al perro y lo cuida, alimenta y educa. Sin embargo, hay propietarios que sienten más un amor maternal y paternal convirtiendo a sus perros más en hijos que en perros. ¿Te pasa a ti?
  2. Cuando se pone enfermo te preocupas tanto que acudes al veterinario para que lo examinen e incluso buscas información por internet para conocer más detalles sobre lo que le sucede.
  3. Cambias tus rutinas para adaptarte a tu perro. Eres capaz de madrugar mucho antes para darle un paseo largo a tu perro, anular un plan de fin de semana porque no quieres dejarlo solo o cambiar de hora el gimnasio porque a esa hora le tienes que pasear o dar de comer. ¡Tu perro se convierte en tu prioridad!
  4. Lo primero que haces al verle todos los días es saludarle y darle los buenos días, junto con mimos y caricias.
  5. Sufres en vacaciones. Si antes te dabas unas buenas vacaciones y conseguías desconectar, ahora las vacaciones no son tan divertidas porque estás pensando en tu perro: ¿estará bien?, ¿lo sacarán a las horas que toca?, ¿le darán de comer lo que le toca y no caprichos? O simplemente no vas de vacaciones por no separarte de el.
  6. En la mayoría de actividades que llevas a cabo integras a tu perro. ¿Dejar al perro en casa? ¡Ni [email protected]! Mejor me lo llevo siempre y cuando pueda: de terraceo con los amigos, de compras, a hacer gestiones, de visitas familiares, etc.
  7. Duerme contigo o cerca de tu cama, porque te gusta sentirlo cerquita.Y no solo eso. Adaptas tu postura al dormir para evitar despertarlo. Si duerme apartado, te despides de el antes de dormir para que descanse bien con mimos y caricias.
  8. Te preocupas por su alimentación y procuras que siempre esté bien alimentado.
  9. No puedes evitar comprarle caprichos. Decides ir al supermercado y no puedes evitar comprarle algún paquete de snacks, o pasas por delante de la tienda de mascotas, y un juguete cae fijo… ¡No puedes evitar consentirlo!
  10. Hablas con el e incluso a veces respondes con otra voz cómo si el te respondiera. No te limitas a órdenes sencillas y concretas. Me refiero a conversaciones en toda regla. ¡Ah! Y él te escucha.
  11. Si tienes un mal día y el llega a saludarte, algo en tu corazón se enciende y todo mejora.
  12. Tu perro es el protagonista de la mayoría de tus redes sociales. No puedes evitar colgar fotos en Facebook o en Twitter y encima le has hecho un Instagram…
  13. Cuando otro perro le gruñe o ladra te preocupas mucho por si le muerden, llenado a ponerte en medio si es necesario.
  14. Al cocinar siempre le das algún premio porque sabes que le encanta.
  15. Cuando lo abrazas eres capaz de notar tu lado más sensible y comprender todo el amor que sientes hacia el.
  16. Consideras a tu perro mejor que a las personas. Prefieres la compañía de tu perro que la de depende qué personas y en el fondo sientes que es mucho mejor un perro que cualquier humano.

 

¿Cuántas de estas señales se dan en ti? ¿Te sorprendes? No te sientas mal si crees que más que un perro tienes un perrhijo, siempre y cuando, respetes su naturaleza perruna, no hay nada que nos llene más que el amor de nuestro perro, y solo los que adoramos a estos maravillosos animales, somos capaces de entenderlo.

 

¿Es bueno o es malo tener un perrhijo?

Tener un perrhijo es muy bueno, tremendamente bueno porque nos hacer nuestro lado más humano y comprender que todos los animales, en este caso los perros, pueden ser tan queridos cómo cualquier otro miembro del a familia. Por eso dejan de ser mascotas y pasan a ser parte del a familia, perrhijos.

Pero no confundamos amar a nuestro perro y disfrutar de su compañia, con educarlo mal. Los perros humanizados son los que más problemas de conducta tienen, sencillamente porque se les trata de forma no adecuada haciendo que adopten comportamientos erroneos para su educación.

Educar a un perro de forma correcta es totalmente compatible con amarlo, respetarlo y sentirlo cómo un perrhijo. Una buena educación básica es más que suficiente para que [email protected] puedan convivir en familia.

En resumen, tener un perrhijo es tener un tesoro. Pero una educación adecuada y no humanizar excesivamente a nuestro perro es altamente recomendable.

 

Fuente del artículo soyunperro.com y comoeducaruncachorro

 

 


 

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